jueves, 29 de julio de 2010

Siul Emiaj nació viejo o a veces lo parecía

Siul Emiaj nació viejo o a veces lo parecía,
Recuerdo como miraba las flores, las veía
con los ojos de un erudito, como si
hubiera heredado conocimientos de siglos
y frente a la flor sintiera la obligación
de continuar investigaciones pendientes.
No miraba las escudriñaba con actitud de
cazar un secreto, de esperar el instante
del descubrimiento.
Así solo escudriña un viejo, pero también
los niños
Se me ocurre pensar que Siul Emiaj se
pudo haber llamado pedro y hubiera sido
distinto
No estaría aquí llenando todo el cuarto y
filtrándose
en silencio como una gota de agua
derramada,
siempre me ha llamado la atención esa
rapidez de la gota derramada,
Viene perfilada y recogida mientras viaja
y cae
perdiendo toda la elegancia, como una
mano abandonada, cansada de girar en
ademanes.
La imaginación de Siul Emiaj encendía su
cara en unos contornos inolvidables, y
podría distinguir su voz, aquella voz de
sus juegos en un coro aunque no fuera el
solista y estuviera apenas murmurando
alguna cosa sin sentido. una voz aguda,
segura de si misma con un lastre de canto
negado y huraño semejante al que se niega
la seguridad en un temblor fingido.
Aquel día, en la iglesia, cuando lo lleve por
primera vez a que contemplara la forma
en que los hombres han transportado de
aposento en aposento los altares
y encontrara allí con respeto la vejez
infinita de Dios, Siul Emiaj estaba en otra
parte, fue recorriendo el templo con una
curiosidad sensual que lo movía a tocar y
oler todo. Dijo tan solo; Este es el lugar
ideal para el juego de los acontecimientos.
Estaba en lo cierto pero no pregunto por Dios.
No lo encontró,¡vio un escenario vacío !

1 comentario:

  1. aca estoy mi estimado amigo escritor un placer seguirte beososososos

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